Pasó el 23 de abril sin que yo, profesora de Lengua y Literatura, responsable de mi departamento y de la biblioteca del centro hiciera ni siquiera mención a la efeméride del Día Internacional del Libro. Y tenía pensado dedicarle la entrada semanal, que ya se va convirtiendo en una costumbre, al recién fallecido Gabriel García Márquez y publicar un relato corto para que aplicarais en él toda la teoría que hemos visto sobre el cuento moderno, en concreto el del científico afanado en resolver los problemas del mundo y que para que su hijo pequeño no le molestase en su tarea, recorta de una revista un mapa mundi en pedazos pensando que el chiquillo iba a estar entretenido días recomponiendo el puzle, y en un pispás el niño se lo ventila y deja al padre estupefacto:
- Papá, yo no sabía como era el mundo, pero cuando sacaste el mapa de la revista para recortarlo, vi que del otro lado estaba la figura de un hombre. Así que di la vuelta a los recortes y comencé a recomponer al hombre, que sí sabía como era. Cuando conseguí arreglar al hombre, di la vuelta a la hoja y vi que había arreglado el mundo". GGM
Pero como ya os lo leí ayer y hay quienes acertaron en el significado de este cuento, y los que no, quedaron sorprendidos por eso que se llama ingenio para decir las cosas de otra manera, retrocedamos unos días y hablemos del Día del Libro.
No es que quiera yo justificar mi olvido, pero es que en Andalucía el Día del Libro pasa de puntillas, porque aquí somos más gente de materia prima que de industria editorial . Unos cuantos actos en bibliotecas y librerías muy minoritarios, algo de propaganda institucional de fomento de la lectura y para de contar. Y todo tiene su explicación, o al menos yo tengo la mía que sinceramente no se la he escuchado a nadie, pero la defiendo.
La conmemoración del Día del Libro parte de Cataluña, de un escritor valenciano que propone esta idea y fecunda rápidamente en una tierra emprendedora y con visión empresarial, apoyada por la industrial editorial catalana que ya despuntaba por ese año de 1926, se establece el 7 de octubre como fecha para esta celebración, pero unos años después pasa al 23 de abril, haciéndolo coincidir con la festividad del patrón San Jorge y la fecha de los fallecimientos de los más grandes genios de la Literatura Universal: Miguel de Cervantes Saavedra y Wiliam Shakespeare.
A partir de entonces los enamorados y personas queridas se intercambian una rosa y un libro la festividad de San Jorge que es patrón, de nada más y nada menos que, de Alemania, Bulgaria, Aragón, Cataluña, Etiopía, Georgia, Grecia, Inglaterra, Líbano, Lituania, Países Bajos, Portugal, Eslovenia y México. ¿Y por qué una rosa? Dice la leyenda que de la sangre del dragón que mata Jorge de Capadocia cuando salva a la princesa que es entregada en sacrificio, porque el dragón ya se había comido todos los corderos de la zona, y a ver si así se sentía satisfecho y dejaba en paz a los dueños del ganado, nace una rosa, y esta flor se convierte en el símbolo del Santo. Y así, la flor del Santo y el libro en honor a estos dos escritores se convierten en productos de consumo haciendo valer a editores, escritores, floristeros y libreros ganancias. Y no es una crítica, es halago por esa visión emprendedora que en nuestra tierra no hay manera de que fecunde.
Lo cierto es que hicieron una genial carambola con el Santo patrón y las fechas de los fallecimientos de estos dos genios, porque ninguno murió el 23 de abril. Consta que Cervantes pasó a la condición de difunto el 22 de abril y Shakespeare el 3 de mayo, según los calendarios por los que se regían España e Inglaterra en 1616, el gregoriano para el primero y el juliano para el segundo (me imagino que esto de los calendarios lo habréis estudiado en Sociales, y si no ya yo os lo cuento un día).
Total, que como aquí en Andalucía San Jorge ni pincha ni corta, y como la coincidencia de esos fallecimentos es falsa, más que argumentado queda mi olvido, pero como tampoco se trata de rebelarse ni de ir contracorriente, aceptamos el 23 de abril como el Día Mundial del Libro, pero no como obituario y por supuesto sin santoral, sino como la celebración y el recuerdo de los vínculos artísticos e históricos de estos personajes ilustres de la Literatura Universal.
Sobre estos dos genios han circulado historias y conjeturas totalmente absurdas y rocambolescas, y lo mismo que no es cierto que murieran el mismo día, tampoco lo es que se conocieran, ni se leyeran mutuamente, ni muchísimo menos que fueran la misma persona, como también se ha elucubrado, en el intento de vincular estas dos vidas con ilusas coincidencias.
Fueron dos hombres muy distintos, con personalidades muy distintas, con una vida agitada y documentada la de Cervantes y llena de misterios la de Shakespeare. Lo que sí compartieron fue la misma época en dos lugares en los que se dio la misma brillantez cultural: El Siglo de Oro en España y la Época Dorada de Inglaterra. Entre el Renacimiento y el Barroco, entre la herencia humanista y la proyección racionalista, por eso la riqueza inmensa de sus obras en donde mezclan y renuevan los géneros, utilizan la sátira, la crítica, el realismo, el idealismo, la fantasía y la razón, fueron los primeros en trasladar a la palabra la totalidad de la condición humana: sus virtudes, defectos, lo corpóreo y lo fantasmagórico, las bondades y las miserias, el amor en sus máximos exponentes, tanto el tan real como trágico de Romeo y Julieta, como el imaginario y platónico entre Don Quijote y Dulcinea. Influyeron en sus respectivas Lenguas como nadie lo ha hecho, hasta tal punto que nuestra lengua materna es también llamada "Lengua de Cervantes" y la inglesa como la "Lengua de Shakespeare". No se leerían mutuamente, pero sí leyeron a los mismos, a los de la Antigüedad grecolatina y a los del Renacimiento. Tan diferentes como importantes. Dos genios que compartieron un tiempo, uno para la prosa y otro para el drama, ambos también para la poesía. Escuchad estos sonetos de ambos.
https://www.youtube.com/watch?v=rYU0ALVzHsQ
Si hubiera dependido de mí, no habría Día del Libro, sino Día de la Literatura, y si hay que elegir Santo, a San Isidoro de Sevilla, el Patrón de las Letras, 4 de abril (por supuesto en primavera). Doctor Universal de la Iglesia y no un matadragones. Escritor prolífico, compilador y recopilador, investigador y escritor de tratados históricos, astronómicos, teológicos, diccionarios etimológicos y de sinónimos, biografías. ¿A que hago una iniciativa en Change org?
Los fantásticos libros voladores, Óscar 2012 cortometraje animado.
Rosa.









